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Niña sola: la voz de una madre en contra del silenciamiento y la revictimización

Niña sola es el primer largometraje documental dirigido por Javier Ávila, en donde nos hace testigos del feminicidio impune de Cintia, una joven de 19 años que fue asesinada en su propia casa. Aquí, escuchamos las voces de Arcelia y Berta, su madre y su hermana, quienes relatan las secuelas familiares y emocionales que les dejó esta tragedia, además de cómo fue el resultado de una larga historia de violencia de género.

Esta cinta del año 2019, que formó parte de festivales de cine internacionales, además de ser ganador del Festival Internacional de Cine UNAM, llegará a los cines este 10 de febrero por parte de Cinemex y el día 11 de febrero como parte del circuito cultural de la distribuidora PIANO.

¿Cómo nació este proyecto?

Javier Ávila, director de Niña sola hablando en el conversatorio que se llevó a cabo en el Cine Tonalá

En el año 2016, el director Javier Ávila notó varios casos de feminicidios, cinco en específico, que no estaban teniendo la cobertura necesaria por parte de los medios, a excepción de una sola crónica que mencionaba el caso de Cintia. Fue así que conoció a Arcelia, quien, a su vez, buscaba hacer llegar a todos los oídos posibles el caso de su hija para conseguir justicia.

Al escuchar sus palabras, Ávila notó el patrón de violencia tanto física como emocional que existía en las relaciones sentimentales de la madre y sus hijas. En el documental, podemos escuchar a Arcelia y su hija Berta relatar diferentes instancias de maltrato que sufrieron por parte de sus distintas parejas, desde la agresión física hasta la sexual.

De este modo, se hizo evidente la existencia de un problema sistémico que se basa en la imposición de los estereotipos de género y la normalización de estas problemáticas en la vida de pareja y en la construcción de la idea de el amor romántico, razones por las que una gran cantidad de víctimas no comprenden lo que les está sucediendo hasta que es demasiado tarde.

Justicia para Cintia

Otra cosa que hace evidente Niña sola es la incompetencia de las autoridades y las instituciones ante los casos de feminicidio y homicidio doloso. Pues, a pesar de que Arcelia está segura de que su hija fue asesinada por su ex-pareja, un hombre que estaba obsesionado con ella y que ya se había mostrado violento previamente hasta el punto de mandarla al hospital, dichas no hicieron nada para investigarlo a causa de la supuesta falta de testigos.

Sin embargo, dos vecinos que asistieron a testificar dado que lo vieron salir de la casa de la víctima el día de su muerte aseguran que se les dijo que dicha acción les podría traer represalias; por esto, otras personas que también tenían información al respecto decidieron abstenerse de decir algo. Esto no es nuevo, el silenciamiento es algo muy común y frecuente en estos casos.

¿Y qué hay de la propuesta visual?

Mientras escuchamos los testimonios de Arcelia y Berta, el director nos presenta imágenes que aluden a lo cotidiano; es decir, en pantalla vemos la casa en donde viven, de cuyas paredes cuelgan numerosas fotos de Cintia en su fiesta de XV años. Así mismo, apreciamos el vecindario, los hogares, las paredes y la gente que lo constituye.

También nos adentramos en la habitación de Cintia, sus apuntes de la escuela, sus poemas y canciones favoritas mientras nos cuentan sobre la niña que fue en vida. Con todo esto, Ávila añade a su obra el aspecto más importante cuando nos presentan un relato de este tipo: la humanización. En otras palabras, nos demuestra que más allá de cifras, más allá de víctimas, Cintia, Berta y Arcelia son personas, y tienen una historia que contar, así como el resto de nosotrxs.

Fotograma que nos muestra a Cintia

Un llamado a la acción

Al ser cuestionada sobre por qué decidió colaborar con Javier Ávila para la realización de este documental, Arcelia Verduzco habla sobre su arrepentimiento de no haber denunciado a este hombre en cuanto se mostró violento con ella por primera vez. También, pide que no nos quedemos calladxs ante cualquier situación de violencia con la que nos enfrentemos, pues así generamos acción en contra de estas problemáticas y, posiblemente, salvamos vidas.

Sin embargo, es importante recordar que en este caso no hay otro culpable más que el agresor. Una madre no debe cargar con los errores de un sistema que ha fallado en proteger a sus ciudadanas y que, más bien, ha permitido la constante victimización desde la negligencia, la incompetencia y la impunidad.

Fotografía en la que aparece Arcelia, madre de Cintia

La razón por la que no te la puedes perder

El impacto que tiene esta desgarradora historia relatada por una madre y su hija es de ira e indignación. Nos invita; es más, nos fuerza a reflexionar y observar que existen una gran cantidad de víctimas, tanto de feminicidio como de violencia sexual que, ante la falta de justicia, permanecen silenciadas en un lamentable ciclo de revictimización, consecuencia de la normalización de la violencia y la imposición de los estereotipos de género en nuestro país.

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