Películas Reseñas

¡Ánimo Juventud!: Las mil y un caras de una generación olvidada

"¡Ánimo Juventud!", la representación gráfica de los obstáculos a los que se enfrentan las nuevas generaciones y la forma en la que lidian con ello.

Generación Z, también conocidos como centenials o generación de cristal, ese grupo de chavos que están a nada de convertirse en adultos y que buscan arreglar los problemas que dejó la generación X y que poco a poco han ido incrementando los millenials, esa generación que busca un cambio para bien, mayor equidad y un equilibrio en todos los ámbitos (bueno, al menos en su mayoría), esa generación que no se queda callada y que mueve cielo mar y tierra hasta lograr sus objetivos, aquellos que son criticados por querer hacer diferentes las cosas, la generación que perdió dos años de su vida por una pandemia que no supieron controlar los adultos, la generación que ha sido denigrada y olvidada por la sociedad.

En esta película seguimos a cuatro chicos de la Ciudad de México quienes transitan hacia la vida adulta: Martín, enamorado de una chica a la que apenas conoce; Dulce, dura por fuera, tierna por dentro; Daniel, que será padre adolescente y Pedro, un niño harto de los adultos.

Imagen cortesía de Piano Films

De principio a fin nos muestran los distintos problemas y retos a los que se enfrentan estos cuatro chicos quienes a pesar de ser muy diferentes, al vivir en una ciudad tan pequeña como lo es la CDMX, sus vidas e historias se entrelazan de una forma irreverente e inesperada al cruzar caminos por lo menos una vez en sus vidas, caminos en los cuales tendrán conocidos en común sin darse cuenta y aspectos personales que serán más comunes de lo que se esperan.

Empecemos con Daniel, el personaje más olvidado en la trama y cuya historia no se presenta de una forma apropiada, ya que a pesar de dejar claro que tiene un problema con el habla, nunca se especifica si es por una dislacia o qué razón lo orilla a crear su propio idioma; este aspecto también representa como la sociedad se tiene que adaptar a lo que nos dicta el sistema ya que al intentar comunicarse a su manera, Daniel tiene que rendirse y hablar ‘normal’ para que la gente no lo juzgue…. Bueno, la gente adulta.

Martin por igual queda en el olvido al solo aparecer de vez en cuando y con uno de los finales más x de toda la película, a pesar de ser el más perjudicado de todos, solo aparece como relleno y nunca se explota que hay más allá de ese chico de razones indígenas quien además no acude a la escuela.

Imagen cortesía de Piano Films

En contraste tenemos a Pedro, este sujeto que intenta ser muy macho de vez en cuando, mostrando ‘valentia’ al tener que enfrentar sus problemas de un modo absurdo y tonto, ya que por más que intenta ser el héroe de la historia, siempre las cosas le salen mal y necesita de una tercera o incluso cuarta mano para solucionar sus problemas. Sin embargo, también nos muestra un ángulo de esta generación que si bien procura utilizar más los métodos anticonceptivos, cuando las cosas no salen como uno lo espera no se hecha para atrás, al contrario, sigue adelante y busca acompañar a su pareja durante todo el proceso de su embarazo, todo lo opuesto a aquellos ‘machos’ que en su momento llegaron a embarazar a sus parejas dejándolas a su suerte porque ‘no estaban listos para ser padres’.

Para acabar esta Dulce, esta chica que prácticamente solo es un personaje secundario entre todos los ángulos, ya que su protagonizó deja mucho que desear ante una actuación seca y sin chiste que no nos dice nada; una mujer ruda pero con sentimientos, que primero quiere matar y después ya es todo amor… ¿Por?…. Eres o te haces.

Imágen cortesía de Piano Films

También tenemos otros personajes que merecían un poco más de atención, con historias y momentos que representaban de una forma más real a esta nueva generación.

Su musicalización y edición de sonido son de lo más fresco y auténtico que te puedes encontrar hoy en día, incluyendo los característicos sonidos de la Ciudad de México con elementos musicales que forman parte de la historia al incrementar o disminuir la adrenalina del espectador dependiendo lo que sea que se busca.

Martin es el hilo conductor de la historia, uniendo los engranes poco a poco hasta darle un sentido lógico a una historia de casi dos horas que viaja de un momento a otro sin previo aviso.

Imagen cortesía de Piano Films

Al presentarnos cuatro historias distintas, los cambios de temporalidad también se ven afectados, ya que en un momento podemos estar en el colegio viendo a Daniel o Dulce, y de repente sin previo aviso ya regresamos en el tiempo 24 horas para conocer la historia de Pedro o Martin.

La representación de Dulce buscando explorar lo que hay más allá de la sexualidad queda de lado al ser tomada a la ligera como un aspecto general y básico que no representa ningún interés en el director, al preferir hacer solo unas dos o tres escenas de este ámbito para seguir mostrando a la Dulce ruda que odia a todo el mundo.

En conclusión, “¡Ánimo Juventud!” explora la historia olvidada de una generación que busca hacer diferente las cosas, esa generación que quiere arreglar lo que sigue dañado desde años atrás. La representación a medias de cuatro puntos totalmente opuestos el uno del otro, pero que siempre busca seguir adelante a pesar de lo que esto pueda representar. Uns historia con cuatro personajes que fácilmente podría hacer sido dividida en cuatro películas distintas.

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