Cine

Breve Historia del Cine Mexicano

Te contamos en breve la historia del cine mexicano, la llegada a México, su época de oro, hasta las cintas televisivas.
Películas del cine mexicano.

El 6 de agosto de 1896 el cine pisó tierras mexicanas. Porfirio Díaz recibió a Bernard y Gabriel Vayre, enviados de los hermanos Lumière, en el Castillo de Chapultepec. El 16 de agosto sucedió la primera función pública en un local interior de la calle de Plateros. La cuál fue un éxito.

El desarrollo del cine

Los Vayre no solo exhibieron el cine en México, sino que empezaron a filmar vistas, llamadas así a las primeras grabaciones cinematográficas, del presidente Porfirio Díaz y su vida en el castillo. Las primeras obras fueron: El presidente de la república paseando a caballo en el Bosque de ChapultepecEl presidente de la república con sus ministros del 16 de septiembre en el Castillo de Chapultepec, siendo éstas las precursoras de lo que hoy en día conocemos como cine documental. Cabe destacar que se iniciaba la época del cine mudo a blanco y negro.

Las películas mexicanas de la época son culturales, como las fiestas, peleas de gallos, corridas de toros, el Centenario de la Independencia de México, sin embargo, en 1911 las filmaciones toman otro giro, pues ante el levantamiento de armas por parte de Francisco I. Madero y la renuncia a la presidencia de Porfirio Díaz, comienzan las grabaciones de estos hechos históricos. En la capital se proyectan los primeros documentos gráficos del alzamiento, Insurrección en MéxicoEl viaje del señor don Francisco Madero de Ciudad Juárez a esta capital, por los hermanos Alva, Asalto y toma de Ciudad Juárez, entre otras. En esta transición del cine, se empezaron a documentar las batallas y sucesos de la revolución mexicana.

Entre 1916 y 1930 se producen más de ciento treinta largometrajes que revelan el entusiasmo de numerosos aficionados que no hacen más de una o dos películas. Hay intentos con mayor formalidad y compañías que llegan a contar con sus propios laboratorios y estudios de filmación, aunque pocas veces producen más de cinco películas. La fuerte competencia del cine extranjero y los precarios recursos económicos disponibles lo impiden.

Azteca Film, compañía de la cantante de zarzuela y escritora Mimí Derba y del fotógrafo Enrique Rosas, filman en 1917 cinco melodramas y un documental, En defensa propiaLa tigresaAlma de sacrificioLa soñadora En la sombra, casi todos dirigidos por el actor teatral Joaquín Coss. La Tigresa es la primera película dirigida por una mujer mexicana.

Gabriel Veyre, enviado de los Lumiére en México.

El Cine Sonoro

La película Santa, filmada en 1931 y estrenada en 1932, marca un antes y después en el cine mexicano, pues es la primera película sonorizada, dejando atrás el cine mudo.

Existieron obras antes de Santa que experimentaron la sonorización, sin embargo, la obra dirigida por Miguel Contreras Torres , fue la primera sincrónica en la pantalla grande. Las técnicas utilizadas antes de Santa las filmaron en rollos sin sonido y al momento de proyectarse eran sincronizadas con discos Vitaphone que contenían la pista sonora y las hacía difíciles de sincronizar. México es el primer país de Latinoamérica y habla hispana en filmar un largometraje sonoro con el sistema óptico Rodríguez Sound Recording System,  sistema sonoro mexicano creado por Joselito Rodríguez; además el tema musical fue creado por Agustín Lara.

Después del éxito de Santa, la producción mexicana crece aceleradamente, de un largometraje exitoso en 1931, pasa a seis en 1932 y a más de veinte producciones anuales entre 1933 y 1936. El éxito de Allá en el Rancho Grande de F. de Fuentes (1936) permite a la industria saltar hasta treinta y ocho largometrajes en 1937 y cincuenta y ocho en 1938, aunque la saturación del mercado y el agotamiento inicial de la comedia ranchera provocan un fuerte descenso en los dos años siguientes.

Actores de Santa.

El cine de la época de oro

 La llamada “época de oro del cine mexicano” corresponde, a los momentos de auge y afirmación de la industria y cubre los periodos presidenciales de Manuel Ávila Camacho (1940-46) y Miguel Alemán Valdés (1946-52).

El 28 de mayo de 1942 México se declara formalmente en estado de guerra con las potencias del eje Berlín-Roma-Tokio y participa brevemente en el frente del Pacífico con un destacamento aéreo expedicionario, el Escuadrón 201. Se consolida el proceso iniciado en 1936, con la apertura de los mercados de habla española al cine mexicano y continúa con la creación de un sistema de financiamiento del cual se estructuran mecanismos de producción, distribución y exhibición que permiten que las ganancias se reinviertan en la industria. El proceso culmina con la promulgación de la Ley de la Industria Cinematográfica y su respectivo Reglamento (1949-52).

En estos años se arraiga un sistema de estrellas que alcanzan popularidad internacional, como resultado de la posguerra; se difunde y alcanza cierto prestigio en Europa la cinematografía mexicana, especialmente la obra de Emilio “Indio” Fernández y del camarógrafo Gabriel Figueroa y de algunos actores destacados como Andrea Palma, Esther Fernández, Lupe Vélez, Tito Guízar, Domingo Soler, Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Dolores del Río, María Félix, Mario Moreno “Cantiflas“, entre otros.

Se acuerda el 15 de junio de 1942 apoyos para la industria cinematográfica en cuatro rubros:

  • Maquinaria e implementos
  • Ayuda financiera para la producción de películas mexicanas
  • Cooperación personal de expertos
  • Distribución mundial de películas mexicanas

De esta manera, México recibe de forma preferente materias primas, especialmente película virgen, para la producción cinematográfica y un financiamiento para la construcción de los Estudios Churubusco del magnate Emilio Azcárraga, que se inauguran en 1945.

Como consecuencia de la guerra, entre 1941 y 1945 disminuyen tajantemente los estrenos de películas extranjeras, espacio que es aprovechado por el cine mexicano que aumenta sus estrenos de 27 a 67 por año. Esta favorable situación se revierte parcialmente a partir del último año de la guerra, cuando Europa y Argentina incrementan sus estrenos. 

Película María Candelaria.

El fin de la época de oro

A partir de 1953 se impone un clima de austeridad y moralidad que afecta seriamente; Eduardo Garduño, al frente del Banco Nacional Cinematográfico, implanta un fallido proyecto para resolver la crisis de la industria y conocido como Plan Garduño, que sin restar fuerza al monopolio de la exhibición, logra en 1954 elevar hasta 118 las películas rodadas pero, como contraparte, sólo se estrenan 22, surgiendo lo que se denomina “enlatamiento”, es decir, un rezago en el estreno de las nuevas producciones. 

El 15 de abril de 1957, el país entero se estremeció al conocer la noticia de la muerte de Pedro Infante. Con él, simbólicamente, moría también la época de oro del cine nacional. Poco o nada quedaba ya de aquellos años de esplendor.

Cine de luchadores

La lucha libre mexicana gozaba de gran popularidad. En 1952, se realiza la cinta La bestia magnífica, de Chano Urueta, la primera película del cine de luchadores. La lucha libre mexicana, los rudos contra los técnicos, el folclore mexicano representado en un cine que no solo hablaba de las peleas en el cuadrilátero, sino que mostraba al público otra vida de los luchadores, su andar por la calle, familias, dramas amorosos, su lado amistoso y peleas fuera del ring.

Una año clave para llevar este cine a lo más alto es 1958, cuando hace su debut El Santo. Si bien en 1952 ya era un personaje popular en el mundo de la lucha, en la Arena México y en lo fantástico de las historietas, la película El Enmascarado de Plata fue protagonizada por El Médico Asesino, otro famoso de la lucha libre de la época.

Es hasta 1958, en Santo contra el cerebro del mal, de Joselito Rodríguez  filmada en Cuba, donde la leyenda comienza a cobrar vida. A pesar del bajo presupuesto las historias marcan la pauta para lo que se realizará en años posteriores, para presentar al héroe enmascarado y dotar de gran significación su máscara.

Poster del Santo Vs Las mujeres Vampiro.

El cine independiente mexicano

En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se consolida el movimiento del cineclub con la fundación de un Departamento de Actividades Cinematográficas (1959) y se crea una Filmoteca (1960) y un Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (1963), que al año siguiente concreta su primera producción, el cortometraje Pulquería La Rosita, dirigido por Esther Morales.

El cine mexicano de Emilio García Riera (1963) es la primera aproximación académica al estudio del cine nacional; en 1968 se edita el extraordinario trabajo de crítica sobre el mismo tema La aventura del cine mexicano de Jorge Ayala Blanco.

Como parte de los esfuerzos oficiales para proyectar la modernidad del país, se organizan los XIX Juegos Olímpicos de 1968, cuyo simbolismo se ve mermado por el movimiento estudiantil popular del mismo año. Ambos sucesos son registrados por dos documentales, el fastuoso y deslumbrante  Olimpiada en México de A. Isaac (1968), y la estudiantil El grito de L. López Arretche (1970).

La nueva ola de cine mexicano

Al asumir la presidencia en 1970, Luis Echeverría Álvarez se enfrenta a un país completamente transformado en cuanto a sus expectativas de crecimiento. Un rasgo importante de la política de Echeverría fue la importancia concedida a los medios masivos de comunicación. El Banco Nacional Cinematográfico, fundado en 1942, recibió una inversión de mil millones de pesos con el objeto de modernizar el aparato técnico y administrativo del cine nacional. Esto dio paso, en 1975 a la creación de tres compañías productoras de cine, propiedad del Estado: Conacine, Conacite I y Conacite II.

Otras acciones del gobierno de Echeverría, encaminadas a mejorar la producción cinematográfica, fueron: la reconstitución de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y de la entrega del Ariel, en 1972; la inauguración de la Cineteca Nacional, en 1974, y la creación del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), en 1975. El cine mexicano producido de 1970 a 1976 es considerado, por muchos estudiosos de la cinematografía mexicana, como uno de los mejores que se hayan hecho en ese país.

Durante este periodo surge una nueva oleada de cineastas jóvenes de vanguardia: Carlos Enrique Taboada con películas como  Hasta el viento tiene miedo (1968), El libro de piedra (1968), Más negro que la noche (1974) y Veneno para las hadas (1984). ​ Luis Alcoriza: que colaboró con Luis Buñuel, en ocho de sus guiones; algunas de sus obras son Tlayucan (1962), Tiburoneros (1963), Tarahumara (1965), Paraíso (1970), Mecánica nacional (1971), Presagio (1974) y Las fuerzas vivas (1975). Arturo Ripstein con tres de las cintas más importantes del cine mexicano contemporáneo: El castillo de la pureza (1972), El lugar sin límites (1977) y Cadena perpetua (1978). ​ Jaime Humberto Hermosillo: entre sus obras se destacan  La verdadera vocación de Magdalena (1971), y Doña Herlinda y su hijo (1984)​. Jorge Fons: sus obras más conocidas son  Los albañilesRojo amanecer (1989), El callejón de los milagros (1995).​ Felipe Cazals: con Emiliano Zapata (1970), Canoa (1975, que recibió el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín), El apando (1976) y Las Poquianchis (1976).

Cine televisivo

 En la década de 1980 surge Televicine, filial de Televisa. Su primera película fue El Chanfle (1981). La cinta fue un gran éxito, y de algún modo señaló el tipo de cine que procuraría fabricar la empresa fílmica del emporio televisivo: películas rodadas en corto tiempo, de limitados recursos, de poca imaginación, de fácil consumo popular que buscaría aprovechar la fama de las “estrellas” televisivas para atraer al gran público.

Con esta fórmula, Televicine obtuvo sendos éxitos taquilleros, algunos muy significativos como el caso de la serie La risa en vacaciones, las películas de la India María y las cintas que llevaban en su reparto figuras del espectáculo. 

El nuevo cine mexicano

En 1983, se creó el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE). El Imcine quedó supeditado a la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) de la Secretaría de Gobernación hasta 1989, cuando pasó a ser coordinado por el nuevo Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, desde 2015 Secretaría de Cultura).​

A principios de agosto de 1992, la prensa capitalina de espectáculos anunció que Como agua para chocolate (1992), de Alfonso Arau, había impuesto récord de permanencia en el Cine Latino de la Ciudad de México.

Para el público mexicano de los noventa, títulos como La tarea (1990), de Jaime Humberto HermosilloDanzón (1991), de María NovaroSólo con tu pareja (1991), de Alfonso CuarónCronos (1992), de Guillermo del Toro, o Miroslava (1993), de Alejandro Pelayo, poseyeron un significado de alta calidad, muy distinto al que se le atribuía al cine mexicano pocos años antes.

Las nuevas películas mexicanas hicieron que el cine volviera a formar parte activa de la cultura de México.

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